V FERIA DE ARTESANÍA



Domingo 2 de Agosto

Este es el reportaje que apareció en el Diario de Ávila.

Un escaparate viviente en Navalmoral.

El municipio celebró su V Feria de Artesanía con el propósito de consolidarse.

I. CAMARERO.

NAVALMORAL se convirtió por quinto año consecutivo casi en un pueblo de cuento gracias a su feria de artesanía. Antiguos oficios, viejas estampas de años pasados y gente, mucha gente se dio cita en la plaza Chica de la localidad. Centenares de personas aprovecharon este primer fin de semana de agosto para acercarse a este escaparate viviente con una treintena de puestos y casi medio centenar de artesanos. El aliciente era poder ver el modo de trabajar de antaño y observar cómo devolvían a la vida a viejos utensilios para muchos desconocidos.

Las 12 era la hora prevista para abrir la feria y el alcalde, Miguel Ángel de la Parra, no dudó en hacerlo con prontitud, arropado por alcaldes de la zona, como la del Hoyo de Pinares, o los de Serranillos, de Solosancho o de La Colilla. Tampoco faltaron representantes de la Junta de Castilla y León, como el responsable de Industria, ni el subdelegado del gobierno. Todos recorrieron la una feria tan variada como los años predecesores en la que además no se sufrió tanto el asfixiante calor dado que el día amaneció de tormenta y las temperaturas sufrieron un buen descenso. La música y el baile tuvieron el protagonismo antes de que se abrieran los puestos: niños con trajes típicos danzando al ritmo de la rondalla y después también los mayores. Además para celebrarlo. limonada, dulces y bocatines a los que convidó el Consistorio.

Contaban los propietarios de los puestos llegados de muchos puntos de España, pero sobre todo de la provincia de Ávila, que durante la primera mañana de feria el visitante se dedica más a seleccionar que a comprar, pero lo que se notaba especialmente en el ambiente eran las ganas del publico de saber más. Para lograrlo, eso si estaban programados los talleres. Durante la realización de estos eran muchos los curiosos que se acercaban a pie de escaparate. Las hilanderas explicaban a un publico boquiabierto algunos secretos de su viejo oficio, al tiempo que exponían sus artesanales trabajos: gorros con aplicaciones o calcetines enormemente gordos para las frías noches de invierno abulenses, y todo ello expuesto entre madejas. También los expertos artesanos de la cerámica, del barro, del vidrio hacían las delicias del publico, no en vano en esta ocasión el Ayuntamiento de la localidad ha pugnado muy fuerte porque la feria se consolide como una feria-taller.

Los artesanos, afables donde los haya, cedían sus sitios de trabajo siempre que era posible. como en el caso del torno, a los visitantes mas pequeños. En otros casos como las exhibiciones de modelado del vidrio en las que el fuego debía hacer una función, no tenían sitio para la invitación a practicar por aquello de que el soplete podía resultar peligroso.

Precisamente en el puesto del vidrio su propietario, explicaba como se trabajaba el vidrio de colores, esto es, el de Murano, o el transparente, pero en cualquier caso "es todo manual". Los mas pequeños del lugar practicaban con bisuterías y abalorios y los puestos de artesanía se mezclan con los de alimentación: quesos de Solana de Rioalmar, pastelería y bollería de la zona, miel de Navatalgordo. También había lugar para los expertos en encajes de bolillos. Juegos de siempre, talleres, música y puestos repletos de obras que casi son recuerdos: jabones, centros de flores secas, la omnipresente miel o los trabajos en madera, son solo algunas cosas de las que hoy se podrá seguir disfrutando, pues hasta esta noche no cierran.